Minería ilegal versus Ambiente
Por: Jacquez Hendrickx
La noticia que hay minerales y
metales preciosos con la posibilidad de riqueza fácil y rápida, junto con una
deficiente vigilancia (fronteras muy amplias y personal militar escaso) hacen
de las zonas más vulnerables de nuestro país un paraíso para la minería ilegal.
Destrucción
de bosques y tierras
La minería ilegal, destruye no sólo
los bosques, sino también la tierra. Esta es una práctica que produce un daño ambiental
de proporciones inmensas, aquí ocurre un proceso de destrucción en cascada, un
elemento va arrastrando a otro en su caída, hasta producir zonas sin
posibilidad de sustentar algún ecosistema.
Estas actividades de minería sin
control, comienzan con talar y construir vías de acceso hasta donde se va a
realizar el proceso de extracción. La destrucción de la vegetación deja sin alimentación,
vivienda y refugio a muchas clases de animales, por lo que una gran cantidad están
condenados a morir; la diversidad de especies de flora y fauna se ve
comprometida. El suelo queda inservible, al destruir las capas que sirven de
sustento a los diversos tipos de vegetales, por otro lado está el tema de la
contaminación al emplear ciertos químicos, principalmente el mercurio, el cual
se deposita y se puede mantener como fuente de contaminación durante muchos
años.
Los indígenas, habitantes autóctonos
de esas tierras también se ven afectados por dichas actividades: la destrucción
de su hábitat afecta su modo de vida y costumbres ancestrales. Repercusiones en
su salud ya que al vivir durante tanto tiempo aislados de otros grupos éticos
no poseen defensas (anticuerpos) contra enfermedades, que al ser llevadas a su
entorno por los foráneos causan estragos entre los pobladores originales, por
otro lado la contaminación con metales pesados y otros químicos.
¿Cuál es el origen de este problema?
No es otro que el afán de riquezas, el deseo de lucro y satisfacción personal
por encima de todo lo demás, no parece existir ni un poco de remordimiento por
los daños ocasionados (la mayoría de carácter irreversible).
Hay gran cantidad de riquezas (principalmente
oro y diamantes, pero no son los únicos, también hay otros minerales, madera,
fauna exótica, etc.), lo aislado y escasamente poblado (permiten construcción
de pistas de aterrizaje para el narcotráfico) hacen que cada vez más personas
se desplacen a estas actividades ilegales. Los daños son cuantiosos y las áreas
deforestadas alcanzan grandes dimensiones con la consecuente merma de nuestro
pulmón vegetal y aumento del calor irradiado a la atmósfera, ya que al carecer
de vegetación actúan como espejos gigantes.
Gran zona
de deforestación en el parque nacional Canaima.
Ante
la disyuntiva de nuestro planteamiento inicial de Minería ilegal vs ambiente,
parece que va ganando la minería ilegal, y no es por falta de legislación ni por
carencia de promesas que las mismas se harán cumplir, el principal obstáculo es
la falta de voluntad, pero todavía estamos a tiempo de evitar un daño de
proporciones gigantescas, y las herramientas están a nuestro alcance, debemos
hacernos oír por las autoridades competentes, denunciar tanto a infractores
como a funcionarios que se hacen la vista gorda por un porcentaje de tan
sustancial ganancia, fomentar campañas informativas, motivar la participación
de cada vez mayor número de personas, hasta lograr que el colectivo asuma este
grave problema como en realidad es: un problema que nos afecta a todos.



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