martes, 24 de junio de 2014

Minería ilegal versus Ambiente



Minería ilegal versus Ambiente
Por: Jacquez Hendrickx


            La noticia que hay minerales y metales preciosos con la posibilidad de riqueza fácil y rápida, junto con una deficiente vigilancia (fronteras muy amplias y personal militar escaso) hacen de las zonas más vulnerables de nuestro país un paraíso para la minería ilegal.

Destrucción de bosques y tierras

            La minería ilegal, destruye no sólo los bosques, sino también la tierra. Esta es una práctica que produce un daño ambiental de proporciones inmensas, aquí ocurre un proceso de destrucción en cascada, un elemento va arrastrando a otro en su caída, hasta producir zonas sin posibilidad de sustentar algún ecosistema.
            Estas actividades de minería sin control, comienzan con talar y construir vías de acceso hasta donde se va a realizar el proceso de extracción. La destrucción de la vegetación deja sin alimentación, vivienda y refugio a muchas clases de animales, por lo que una gran cantidad están condenados a morir; la diversidad de especies de flora y fauna se ve comprometida. El suelo queda inservible, al destruir las capas que sirven de sustento a los diversos tipos de vegetales, por otro lado está el tema de la contaminación al emplear ciertos químicos, principalmente el mercurio, el cual se deposita y se puede mantener como fuente de contaminación durante muchos años.

            Los indígenas, habitantes autóctonos de esas tierras también se ven afectados por dichas actividades: la destrucción de su hábitat afecta su modo de vida y costumbres ancestrales. Repercusiones en su salud ya que al vivir durante tanto tiempo aislados de otros grupos éticos no poseen defensas (anticuerpos) contra enfermedades, que al ser llevadas a su entorno por los foráneos causan estragos entre los pobladores originales, por otro lado la contaminación con metales pesados y otros químicos.
            ¿Cuál es el origen de este problema? No es otro que el afán de riquezas, el deseo de lucro y satisfacción personal por encima de todo lo demás, no parece existir ni un poco de remordimiento por los daños ocasionados (la mayoría de carácter irreversible). 
       Hay gran cantidad de riquezas (principalmente oro y diamantes, pero no son los únicos, también hay otros minerales, madera, fauna exótica, etc.), lo aislado y escasamente poblado (permiten construcción de pistas de aterrizaje para el narcotráfico) hacen que cada vez más personas se desplacen a estas actividades ilegales. Los daños son cuantiosos y las áreas deforestadas alcanzan grandes dimensiones con la consecuente merma de nuestro pulmón vegetal y aumento del calor irradiado a la atmósfera, ya que al carecer de vegetación actúan como espejos gigantes.


Gran zona de deforestación en el parque nacional Canaima.

            Ante la disyuntiva de nuestro planteamiento inicial de Minería ilegal vs ambiente, parece que va ganando la minería ilegal, y no es por falta de legislación ni por carencia de promesas que las mismas se harán cumplir, el principal obstáculo es la falta de voluntad, pero todavía estamos a tiempo de evitar un daño de proporciones gigantescas, y las herramientas están a nuestro alcance, debemos hacernos oír por las autoridades competentes, denunciar tanto a infractores como a funcionarios que se hacen la vista gorda por un porcentaje de tan sustancial ganancia, fomentar campañas informativas, motivar la participación de cada vez mayor número de personas, hasta lograr que el colectivo asuma este grave problema como en realidad es: un problema que nos afecta a todos.





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